Sala de juegos
Jazmine Andrea Mosquera Bermudez
Ficha técnica del proyecto
Técnica: Instalación inmersiva
Dimensiones: Variables
Asesor de proyecto: Celina Rojas
Año: 2026
Sala de Juegos es una propuesta de investigación-creación que se sumerge en las evocaciones de los recuerdos de la infancia a través de los objetos, el espacio doméstico y la huella emocional. El corazón de este trabajo nace al observar de cerca esos años que marcaron el inicio de los 2000; una época definida por la autonomía infantil y la compañía constante de la tecnología en hogares donde el silencio era la norma. Debido a las extensas jornadas laborales de mis padres, el juego solitario dejó de ser un simple pasatiempo para convertirse en el lenguaje principal con el que aprendí a habitar mi realidad.
A nivel teórico, el proyecto huye de la nostalgia vacía. En su lugar, busca entablar un diálogo con la memoria como una actualización viva del pasado, apoyándose en las ideas de Henri Bergson sobre cómo lo que fuimos persiste en lo que somos. También integra la visión de Doris Salcedo sobre el objeto como testimonio, analizando cómo los elementos domésticos pueden cargar con la presencia de una ausencia y narrar historias que las palabras no alcanzan a explicar. A esto se suman las nociones de Marc Augé, que permitieron analizar el hogar como un escenario de afectos donde lo cotidiano cobra un valor extraordinario bajo la mirada de un niño.
La ejecución del proyecto cobró vida en la Casa de la Participación Macondo de Tunjuelito. Allí, transformé el lugar en una atmósfera de penumbra diseñada para sacudir los sentidos. La instalación reúne iconos visuales que cualquier niño de esa década reconocería al instante: un viejo televisor Daewoo, la mítica PlayStation 2 y una iluminación LED en tonos índigo y violeta que recrea ese resplandor eléctrico de las noches frente a la pantalla. Para terminar de cerrar el círculo, incluí estímulos olfativos como la loción «Arrurú», un aroma que funciona como un interruptor directo hacia la memoria de la niñez.
El proceso incluyó un registro minucioso de la exhibición en enero de 2026, capturando cómo los visitantes se convertían en parte esencial de la pieza. Es vital entender que la obra es interactiva; la experiencia se completa cuando el espectador participa y se relaciona directamente con los objetos. Esta propuesta está pensada para una generación que alcanzó a crecer aún con los juegos tradicionales y vivió la transición hacia la nueva tecnología del último milenio. En definitiva, Sala de Juegos convierte un archivo personal y privado en un eco colectivo, demostrando que el arte es capaz de reconstruir nuestra historia a través del residuo sensorial y el vínculo físico con el pasado.
Documento de proyecto de grado
Acerca del autora
Jazmine Andrea Mosquera Bermudez
Estudiante del programa de artes visuales de la Universidad Nacional, Abierta y a Distancia