Vestigios de cuerpos
Laura Vanessa Aguilar Arana
Ficha técnica del proyecto
Técnica: Instalación fotográfica y performativa
Dimensiones: Variadas
Asesor de proyecto: July Rocío Hernández
Año: 2025
El proyecto Vestigios de cuerpos surge como una reflexión estética sobre la manera en que el cuerpo puede ser evocado más allá de su representación física. La indagación sensible partió de esta inquietud ¿Por qué el cuerpo es más que una cuestión física? Por ello, la propuesta explora la huella, el rastro y la ausencia como formas de presencia simbólica, abordando la noción de que el cuerpo, aun cuando no se muestra explícitamente, permanece en aquello que transforma, toca o altera. Desde una mirada poética y conceptual, el cuerpo se comprende como un territorio sensible que habita y deja vestigios en el mundo, manifestando su paso mediante señales efímeras y materiales.
El proceso creativo se estructura desde la observación y recolección de huellas cotidianas —pisadas, marcas, manchas, residuos— que evidencian la interacción del cuerpo con los objetos y el entorno. Estas huellas fueron clasificadas en tres series que representan distintos grados de permanencia: existencia efímera, susceptible a ser borrado y permanencia. Cada serie fue impresa en papel de diferente gramaje, lo que permitió observar ritmos de disolución variables al ser sumergidas en agua con hipoclorito de sodio. Este gesto matérico traduce visualmente el tránsito entre memoria y desaparición, convirtiendo el proceso físico de disolución en un acto poético.
El agua, elemento central en la instalación, funciona como metáfora del tiempo y la percepción: lo que se disuelve, lo que resiste y lo que se transforma son manifestaciones del mismo ciclo de existencia. Las imágenes intervenidas se disponen en bandejas de vidrio sobre una mesa de madera natural, acompañadas de un video en formato timelapse que registra el proceso de disolución de las fotografías. La proyección audiovisual refuerza la idea de transformación constante y de la huella como eco visual del cuerpo. La frase “El tiempo diluye, la memoria queda”, ubicada junto a las imágenes, condensa la poética del proyecto.
Desde un enfoque teórico, Vestigios de cuerpos dialoga con las ideas de Michel Foucault sobre el cuerpo como territorio simbólico, frontera entre el ser y el mundo (Foucault, 2000), y con Roland Barthes (1980) en su concepción de la fotografía como “ha sido”, evidencia de una presencia que ya no está. En este sentido, la imagen no pretende reproducir al cuerpo, sino sugerir lo invisible: la memoria, la ausencia y la transformación. El cuerpo se presenta como tránsito entre lo tangible y lo simbólico, entre lo que se borra y lo que permanece.
Formalmente, la obra utiliza el monocromatismo (blanco y negro) como recurso expresivo que intensifica la percepción de las texturas, volúmenes y contrastes, eliminando la distracción del color para resaltar la atemporalidad y la noción de presencia-ausencia. La estética sobria del montaje —pared clara, mesa sencilla, refuerza la dimensión contemplativa y silenciosa de la instalación, generando un espacio íntimo que invita al espectador a reflexionar sobre la fragilidad del cuerpo y la persistencia de la memoria.
En conclusión, Vestigios de cuerpos es un proyecto de investigación-creación que propone una mirada poética y performativa sobre la existencia corporal. A través del proceso de disolución de las imágenes, se evidencia que el cuerpo, aun en su ausencia, continúa habitando el mundo mediante sus vestigios. La obra convierte el acto de desaparecer en un testimonio visual de resistencia, donde la huella, como metáfora de la memoria, reafirma la permanencia de lo efímero.
Documento de proyecto de grado
Acerca de la autora
Laura Vanessa Aguilar Arana
Estudiante del programa de artes visuales de la Universidad Nacional, Abierta y a Distancia